Siempre algo me hizo sonreír

Francisco Galeazzi / 6 minutos de lectura / Salud

Entrevista a Marcelo Mendoça, enfermera en Médicos Sin Fronteras


Creció junto a las historias de Médicos Sin Fronteras. Luego de recibirse de enfermera, se animó a trabajar junto a ellos en tres misiones. Marcela Mendonça afirma que a pesar del trabajo duro con el que se enfrentó, fue feliz en cada una de ellas.


A pesar de que el 50% no retornan a un segundo trabajo para MSF, Marcela Mendonça va en busca de su cuarta misión. Crédito: Francisco Galeazzi

Marcela Mendonça escuchó desde que era chica las historias de Médicos Sin Fronteras (MSF). Después de recibirse y trabajar como enfermera, decidió ayudar a su país. A raíz de un proyecto en el que vivió con comunidades rurales en Santiago del Estero se enamoró de trabajar con la gente local y su cultura. Una vez que volvió se animó a probar junto a MSF.


Kuki, como la conocen sus amigos y familia, camina por las calles de San Isidro luciendo unas trenzas coloridas que levantan varias miradas. Más de una persona le pregunta dónde puede conseguir un peinado similar y ella contesta que tienen que ir a África. Es que hace no más de 48 horas estaba en la unidad pediátrica de Kabala, Sierra Leona, junto a MSF.


Desde MSF recomiendan estar al menos un mes y medio en tu país antes de volver a trabajar, pero Marcela ya piensa en su próxima misión después de haber estado en Angola, Bangladesh y Sierrra Leona.





¿Cuál es la diferencia entre trabajar con MSF y trabajar en la Argentina?

(Sonríe levemente) Es el mismo trabajo pero a la vez no, es algo que a la gente le cuesta entender. Yo voy a trabajar a un país que no tiene nada de nada. Es totalmente diferente la necesidad en los lugares donde trabajamos a lo que pasa en la Argentina. Allá te falta desde una gasa hasta hospitales.


¿Cómo decidís ir a trabajar con MSF?

Tenés una persona a cargo de tu carrera que se llama Pool Manager. Lo que hace es conocer tu perfil, junto a tus fuertes y debilidades, lo que te gusta y lo que no. Entonces ella es la encargada de recibir las necesidades, y si alguna va con tu perfil, te lo propone y vos decidís si querés ir o no.


A partir de que MSF decide ayudar en una crisis humanitaria, ¿cómo empiezan su trabajo?

Depende mucho del proyecto. Lo que hace MSF es contratar gente nacional: médicos, guardias, choferes, lo que haga falta, y nosotros estamos a cargo de coordinarlos y capacitarlos. Te encargás de cuántos enfermeros se necesitan por día, los horarios, de que no falte material, y así a medida que pasan los días nuestros puestos pasan a ser de ellos. Generalmente en las emergencias hay más expatriados porque hace falta capacitar rápido.




Al tratarse de crisis humanitarias, una vez allí ¿trabajan todo el tiempo?

Si es una emergencia generalmente estás todo el tiempo trabajando y tenés un día libre a la semana para descansar obligatorio. Por ejemplo, en Angola todos teníamos el domingo libre juntos, pero en Bangladesh era imposible porque siempre había que tener gente en el hospital. Entonces nos íbamos turnando entre todos, capaz me tomaba un miércoles, pero sola. Era distinto, cada uno se tomaba un día diferente. Pero en los proyectos más largos te dan más de un día para descansar, como me pasó ahora en Sierra Leona.



Médicos Sin Fronteras se financia a través de los aportes de sus socios. Crédito: Médicos Sin Fronteras


¿Cómo son los días previos a irte con MSF?

Para empezar, hasta no estar arriba del avión no estoy segura de que me voy. Por ejemplo, antes de irme a Bangladesh me cancelaron dos días antes y a la media hora me dijeron que me iba. Antes de irte te dan cosas para leer, así sabés por qué el país está como está, cuál es la situación y conocés los objetivos de MSF. Generalmente terminás con una imagen mental de lo qu