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Un hilo que une realidades

Actualizado: abr 3


HISTORIA JUNTO A CUERDAS AZULES




Cuerdas Azules es un grupo de jóvenes que se encarga de acompañar a niños u otros jóvenes que por alguna circunstancia se encuentran hospitalizados o viven en hogares transitorios. Buscan acompañar a los chicos en su permanencia en estos lugares para generar encuentros que unan a las personas  para romper con la monotonía de todos los días a través de charlas y juegos

Hoy en día se encuentran trabajando en tres hogares: Hogar Fundación COR (Beccar), Hogar Familias de Esperanza (San Isidro) y Hogar San Cayetano (Pilar) y dos hospitales: Hospital Gutiérrez y el Hospital de Vicente López.


Un hilo que une realidades – Cuerdas Azules


Me encontraba en un comedor típico de colegio, una mesa en el medio, sillas alrededor, acceso fácil a la cocina, gente que entraba y salía todo el tiempo , y un gran ventanal que daba hacia el patio. Mi primo ya se había hecho unos cuantos amigos: uno le hablaba, otro le mostraba su colección su colección de autos, uno le hacía trenzas y otro muchachito se le subía a en las piernas queriendo simular andar a caballo. Esta acción se repetía que por todo el comedor y junto a cada adolescente de Cuerdas Azules se encontraba un pequeño ejército de niños que buscaban un poco de cariño. Ese amor que les quitaron desde su nacimiento y los había mandado directamente a ese hogar en las mediaciones de San Isidro. Me tomé un segundo para pensar cómo iba a hacer para retratar todo esto si soy fotógrafo pero no puedo sacar mi cámara allí dentro. Será justamente por eso que me siento a escribir para lograr mostrar aunque sea un rasgo de todo lo que sucede en un Hogar junto s a los Chicos de Cuerdas Azules.

Hace unos días que había hablado para ir a conocerlos. Resulta que Cami, la novia de un amigo, es voluntaria hace varios años. Aproveché el contacto y concretamos el día. Ese viernes, me lo acuerdo bien, lo seduje a mi primo para que se sume antes de volver a Mar del Plata y accedió rápidamente. Puse la cámara en su bolso, lentes, funda y salimos. La emoción de ir a un lugar siempre trae algo nuevo con muchas preguntas que te vas respondiendo en el momento.


- ¡Cami! – acerqué a gritarle cuando se encontraba entrando al hogar - ¿Todo bien? Te presento a Juan. Se copo a venir un rato.

- Pancho, todo bien. Buena onda, me alegro, cuántos más mejor siempre. No sabés lo son estos chicos, prepárate que se te tiran encima apenas pongas un pie adentro. - Alcanzó a advertirnos mientras nos daba lugar para entrar.

- Genial, vamos a jugar un rato y vemos qué sale de todo esto – Respondí.

- Igual, antes que nada, a los chicos nada de fotos. Viste como es el tema legal en todo esto. – me aclaró antes de que empezará a disparar para todos lados.


Entonces allí estaba yo nuevamente, entrando a un hogar que me tenía maravillado con todo lo que sucedía, con cada relación entre los chicos y un adolescente, con el cuidado de las personas a cargo, de los gritos mezclados con risas, de los mil juegos a la vez que suceden, de todas las energías derrochadas a pesar de venir un día de estudio y trabajo, de la alegría verdadera que puede significar un viernes a las seis de la tarde y que no implica salir de la oficina para disfrutar de un fin de semana de fiesta en fiesta. Entonces se venía esa maldita pregunta una vez más, ¿cómo hago para retratar algo sin una foto?

Allí decidí salir al patio para seguir conociendo el lugar. Lo primero que me encontré fue con un niño de cinco años sonriendo mientras comía un pedazo de torta y tomaba un rico jugo con una taza color verde. Sus ojos chinos producto de la gran sonrisa que ocupa su pequeña cara, sonría a pesar de tener un bocado en la boca. Sonríe porque puede, porque está finalmente en un lugar que lo aceptan y lo quieren y seguramente, amen. Sonríe porque no está en la calle pidiendo una limosna. En esa pequeña pero enorme sonrisa radicaba todo el trabajo que realiza Cuerdas Azules. Me quedé un rato junto a ese pequeño y volví a buscar a uno de los voluntarios para conocer más el proyecto. Me crucé con Ignacio. El me contó que el proyecto de Cuerdas lo había agarrado por sorpresa porque se lo había venido a plantear un sacerdote amigo. Pero que poco a poco lo fueron armando. Comentó que era algo muy lindo lo que había ido construyendo para dar una mano en hospitales y en tres hogares y que sin duda era consecuencia del trabajo de todos. Afirmó que era algo muy loco ir a un hogar porque tenía un objetivo muy simple: dar amor. Concluyó diciendo que era algo totalmente distinto a todo porque los chicos habían sido despojados del amor familiar y que poder ser la persona que ocupe ese espacio es algo muy placentero.


Esa declaración fue la que me marcó. No es común lo que sucede en Cuerdas Azules, aunque debería serlo. Parecería no ser normal dejar el tiempo de uno para el otro. Pero ellos no lo ven así, afirman que una vez que viste la realidad no podés quedarte de brazos cruzados.


Más Información:

https://www.facebook.com/CuerdasAzulesONG/

https://www.instagram.com/cuerdasazules/

www.cuerdasazules.com.ar

| HISTORIAS  DE VOLUNTARIOS |


Ignacio


“El proyecto de cuerdas me agarró por sorpresa sinceramente. Me acuerdo que me lo vino a plantear un cura después de una misa y de a poco lo fuimos armando. Es algo muy lindo lo que se fue construyendo; lograr hoy, no solo dar una mano en hospitales sino también en tres hogares sin duda es consecuencia del trabajo de todos. Es algo muy loco venir a un hogar porque tenes un objetivo muy simple: dar amor. Y es algo totalmente distinto a todo porque en nuestro círculo estamos acostumbrados a esto pero acá estos chicos que fueron despojados del amor familiar y poder ser la persona que ocupe este espacio es algo muy placentero.”


Micaela Larroca



“Lo que me gusta de Cuerdas es que seamos todos jóvenes, encontrarnos con una rutina parecida. Yo doy fe de que acá estamos cultivando valores tanto en nosotros como en los chicos que visitamos que no se aprenden en todos lados y que sin duda van a ayudar a construir un mundo futuro.

Me encanta que sea con chicos. Una realidad puede condicionar a una persona. Y acá vivieron de todo, y nosotros queremos aportar a que vivan algo diferente.

Somos conscientes de lo que significa comprometerse hoy en día por eso no paramos de agradecer a todos los voluntarios. Sabemos lo que es dejar de lado tus cosas para aportar un poquito para construir algo mejor.”


Magu Nacarato




“Yo estoy en la parte de Cuerdas que visitamos a pacientes en distintos hospitales. Lo lindo de esto es que están esperando tu visita, saben perfectamente cuando vas a venir a pasar el rato. Les estas cambiando la vida cada vez que apareces.”


Mica




“Arranqué yendo a los hospitales porque me invito una amiga, y una vez que te encontrás con la realidad del otro no podes dar marcha atrás. Hoy visito a los chicos dentro de los hogares. Lo lindo de esto es que convivís de lleno con la realidad del mismo chico todas las semanas. Lo ves crecer, reír, estar triste, te amigas y muchas veces a despegarte una vez que consigue un hogar. Pero es una linda sensación encontrarte de golpe con chicos que se te tiran a darte un abrazo por el hecho de estar ahí o de verlos rezar por cosas como una cama haciendo que uno tenga más ganas de estar ahí.”

Cami



“Lo lindo de Cuerdas es el clima que se genera tanto entre nosotros como con los chicos que conocemos. Estamos todos en sintonía, es el mismo idioma. Siempre es lindo poner un pie en la calle para darte cuenta de lo que realmente esta pasando, en mi caso pase tanto por los hospitales como por el hogar y es muy fuerte el vínculo que se genera con las personas que conoces. Te abren su puerta y te dejan entrar sin problema, eso es una de las cosas mas lindas que tiene Cuerdas. Realmente no hace falta vivir experiencias sacadas. Es algo mas simple, con entrar a un lugar con necesidad es difícil darte vuelta y no querer volver.”


Caro



“Una vez que te involucras de lleno por el otro comienza un proceso en el que uno realmente lo hace porque quiere y no porque quedo atado al compromiso. Disfrutas de todo siendo consciente a la vez, la realidad que es un conjunto en el que te ayudas mutuamente. Y esa energía se traslada a todos lados, ese granito arena se va llevando a todos lados de tu vida”



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