Obra Padre Mario | Gonzalez Catán, Argentina

Cosecha de un Soñador

El Pbro. José Mario Pantaleo, de origen italiano, fue un sacerdote que por su paso terrenal dejó grandes frutos, entre los que se destaca la Obra del Padre Mario (OPM).

 

Desde su llegada a Buenos Aires como sacerdote, a fines de los años 60, el padre fue muy reconocido por su capacidad para diagnosticar y aliviar el sufrimiento físico y psíquico de las personas. Sin embargo él, lejos de sentirse atraído por dicha “fama”, solía alejarse a las periferias de la ciudad. Un día, siguiendo sus sueños de construir una Iglesia y una obra social en González Catán, decide comprar con sus pocos ahorros un terreno.

Con la ayuda de Perla Gallardo, una mujer que acude a él por problemas de salud, logra conseguir donaciones y contratar a los obreros para la construcción. En el año 1975 la Capilla Cristo Caminante se encuentra finalizada. Para ese entonces el Padre ya había puesto en funcionamiento una guardería y un encuentro permanente de ancianos. A medida que los niños de la guardería iban creciendo, Mario fue construyendo las escuelas a las que irían, primero la primaria y luego la secundaria. Gracias a la voluntad inquebrantable del sacerdote, sumada a la ayuda de muchos amigos, los servicios para la sociedad fueron creciendo a un ritmo alucinante. 

Además de las escuelas, pusieron en marcha la Policlínica Cristo Caminante, la Escuela Laboral para Discapacitados Santa Inés, el Centro de Atención para Mayores, el Polideportivo, etc. También crearon dos fundaciones: la Fundación Pbro. J. Mario Pantaleo y la Fundación Ntra. Sra. del Hogar que configuraron la estructura legal y operativa. Fueron años de un trabajo que no conocía límites de horarios, ni de esfuerzo. El Padre Mario Pantaleo se entregaba completamente a sus misiones, la misión pastoral y el alivio de los males de las personas y la construcción de la OPM. Entre 1976 y 1992, año de la muerte del Padre Mario, construyen gran parte de los 15.000 mts2 actuales de esta última.

Una mañana en González Catán - por Loli Campos

 

9 hs. en González Catán -  Llegamos al Polideportivo un sábado frío y lluvioso pero para nuestra sorpresa, dentro de las paredes del edificio se respiraba un aire alegre y vital. Nos reciben, no como extraños con cámaras, sino como viejos amigos que llevan tiempo sin verse. Una vez dentro, vamos recorriendo los distintos sectores en los que había alguna actividad para fotografiar: básquet, natación, tela y softball son algunos de los deportes que pudimos presenciar. En todos los casos, nos llamó la atención no sólo la calidad de las instalaciones sino también la gran calidad humana. Es así fue como de cada disciplina nos llevamos algo.

 

Empezamos por la cancha de básquet, ahí estuvimos un buen tiempo y vimos distintos partidos en los que participaban chicos de diferentes edades. Pudimos comprobar que todos le ponían la misma pasión y garra, y que los profesores los apoyaban con actitud paternal. También sorprendió ver a todos los familiares que, con mate en mano, se quedaban a alentar en los partidos. De este deporte nos llevamos el cariño de la gente y el compromiso de los chicos. La siguiente parada fue en un salón de acrobacia en donde habían 5 niñas haciendo tela. De ahí nos llevamos las sonrisas de oreja a oreja que todas mostraban al hacer sus piruetas y el cariño su profesora, que devolviendoles la sonrisa las felicitaba con ternura. Luego fuimos a la pileta de natación. Estaba tranquilo, había grandes y chicos, y todos nadaban a su ritmo con mucha liviandad. De ahí nos llevamos la calma y el silencio que se sentía en el lugar. Finalmente fuimos a las clases de softball. Nos encontramos con unos 10 chicos y su profesor que practicaban pases y bateo.

 

Nos enterneció su emoción al vernos y su predisposición para ser fotografiados. El profesor nos cuenta que en ese deporte muchos chicos encuentran su lugar después de haber pasado por otros en los que no tuvieron buenos resultados. Después de escuchar eso comprobamos que allí realmente viven su filosofía que reza: “Más allá del rendimiento deportivo, primero, queremos formar personas” y llegamos a la conclusión de que en el Polideportivo Caminante hay lugar para todos, hasta para aquellos que en algún momento pensaban que no pertenecían a ningún lugar. 

"Nos enterneciÓ su emoción al vernos y su

predisposición para ser fotografiados"

La Obra hoy

 

Con el nombre de Obra del Padre Mario, declarada de Interés Nacional, se conoce a la totalidad de los distintos servicios y acciones sociales desarrollados por él.

 

La acción social de la OPM se caracteriza principalmente por la cobertura de las necesidades básicas, físicas, psíquicas y socialesde los pobladores de la zona en que desarrolla sus actividades González Catán, partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires.

La concepción filosófica de la Obra implica brindar a la comunidad las posibilidades de alcanzar su pleno desarrollo, apoyándola mediante una respuesta digna para cada una de las contingencias sociales que se le puedan presentar a una persona o a una familia durante su vida.

 

El Polideportivo Caminante

El área de deportes de la OPM genera espacios para el desarrollo de las cualidades físicas y deportivas de las personas desde las edades más tempranas hasta la tercera edad. En el polideportivo Caminante se practican las siguientes disciplinas: fútbol, natación, básquet, vóley, handball, hockey, patín y atletismo. Además de la enseñanza general, existe un sector donde se desarrollan prácticas de tipo profesional y de alto rendimiento. En la actualidad, los equipos federados en handball y hockey los representan en los diferentes torneos nacionales y provinciales.

redacción por Loli Campos

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