El gobierno de Sudáfrica optó por crear pequeñas ciudades fuera de Cape Town para trasladar a los más pobres en la época del mundial. Fue pensado para mejorar la calidad de vida de los "exiliados", pero siete años después poco mejoro la situación. HOPE Foundation se instaló allí para dar educación a los niños que no logran entrar a los colegios o aquellos que debido al HIV simplemente quedan afuera. 

Fue solo medio día el que estuvimos conociendo la Hope Foundation en el continente africano, pero si duda que fue una experiencia enriquecedora. Logramos conocer como trabaja una ONG con una cultura y contexto totalmente diferente a la argentina.

Nos levantamos en medio de la ciudad para tomar un desayuno en familia y luego con ayuda del gps llegar a destino. Probablemente estaba alrededor de cuarenta minutos de Cape Town cuando ya los edificios comenzaban a acortarse para convertirse en pequeñas casas. Allí llegamos, a los famosos "nedersetting" (asentamientos, palabra de origen afrikáans) para emprender nuestra visita.

Una vez adentro comenzó nuestro día junto a Hope. Primero conocimos a todos los integrantes que estaban repartidos en niños, voluntarios, padres y maestras. A nosotros nos asignaron algunas tareas como ayudar en la limpieza, en la comida y dar una mano en la clase. Esta última fue la más interesante, conocimos a un grupo muy variado de chicos de entre siete a trece años todos en el mismo lugar pero con actividades distintas. El objetivo educativo era claro: lograr que todos aprendieran inglés y no pierdan su año escolar, ya que allí en su mayoría heredan la lengua de sus familiares que es la afrikans y además los padres muchas veces no logran mantener a sus hijos en las escuelas.

Una vez adentro comenzó nuestro día junto a Hope. Primero conocimos a todos los integrantes que estaban repartidos en niños, voluntarios, padres y maestras. A nosotros nos asignaron algunas tareas como ayudar en la limpieza, en la comida y dar una mano en la clase. Esta última fue la más interesante, conocimos a un grupo muy variado de chicos de entre siete a trece años todos en el mismo lugar pero con actividades distintas. El objetivo educativo era claro: lograr que todos aprendieran inglés y no pierdan su año escolar, ya que allí en su mayoría heredan la lengua de sus familiares que es la afrikans y además los padres muchas veces no logran mantener a sus hijos en las escuelas.

Sin duda que estos pequeños gigantes fueron los protagonistas del día. Todos sonreían por nuestra visita y sin pensarlo se entregaron a conocernos y jugar con nosotros. De nuestro lado simplemente pusimos nuestra presencia y disposición para con ellos​.​

Antes de partir a seguir con nuestra visita por Sudáfrica sin duda que debíamos conocer donde genera impacto esta fundación. Este asentamiento establecido por el gobierno sudafricano a través de la otorgación de terrenos para que se puedan armar hogares, pero sin la solución a diversos gastos a futuro para encontrar estabilidad. Este barrio tenía un aspecto totalmente diferente al de uno de ciudad: a pesar de que mantenía vallas para delimitar el territorio y proteger a las personas, sus casas parecería que se encontraban construidas con cualquier material que uno podría encontrarse en el camino y siempre una pegada a la otra; los pasillos pequeños por los que solo cabían dos personas a lo ancho, y los perros que se convirtieron en moneda corriente. Pero eso sí, las sonrisas nunca dejaron de existir. Con tan solo caminar por allí un par de metros nos enamoramos del clima y costumbres con la que viven.

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